Era poco más de la media noche. La lluvia golpeaba las ventanas con tanta fuerza que parecia que iban a quebrarse en cualquier momento. Hacia un frio espantoso, sin embargo, habia varias personas circulando por las transitadas calles. Tal vez ebrias, tal vez sin cobijo… Y en medio de todo el alboroto y las masas se encontraba nada más que el señor Gray, con la cabeza perdida en sus pensamientos. Y dejenme decirles que no eran comunes y corrientes, no; cada uno escondia un crimen oscuro y enfermo. A veces me pregunto como es que podia vivir consigo mismo, sin embargo, un asco enorme lo invadia; asco a su persona claro, pero no necesariamente por cometer tan atroces actos no, si no por no poder vivir su vida en cuanto a lo planeado. Lo que relatare esta noche sera el ultimo crimen cometido por el mismo. No pretendo modificar detalles, lo dare tal y como fue planeado y realizado.
Era una noche oscura de noviembre. Un joven alto, tez blanca y de una mente abierta al descubrimiento se encontraba frente a la puerta del Sr. Gray. El frio penetraba sus huesos y esperaba entrar pronto para encontrar cobijo.
-Buenas noches –saludó Gray con una sonrisa misteriosa, la cual lo caracterizaba profundamente.
-Buenas noches Sr. Gray, espero no haberlo importunado.
-En lo absoluto mi muchacho, pero adelante –dijo con cortesía.
Dentro una elegante decoración victoriana se alzaba por todas la habitaciones, sin duda Gray tenia un gusto exquisito.
-Y ¿Qué es lo que buscas muchacho? –preguntó Gray mientras servia dos copas de coñac.
-Me han informado sobre varias desapariciones recientes, y queria discutirlo con usted.
-Ah si? –Gray levantó una ceja –y por que precisamente con mi persona?
-Me dijeron que a usted le interesaba la criminología y pensé que tal vez podria tener una acalorada platica con usted, claro si esta de acuerdo.
Gray sonrio con placer. Era obvio que sospechaba sus verdaderas intenciones.
-Pues escuchaste bien amigo mio, y me encantaria platicarlo contigo –dijo entregandole una copa.
Comenzó una sana discusión sobre el tema en si. Gray tenia una mente abierta y razonable y era perfecto para escuchar. Sin embargo, sabia demasiado en el juicio del joven. Y cada palabra que salia de sus bocas no podian evitar secarles la garganta, por lo cual la botella de coñac cada vez decendia en cuanto a su contenido. Por fin comenzó a sentirse mareado, la sonrisa de Gray se intensifico y parecia estar sano y en sus cinco sentidos.
-Bueno Sr. Gray, me temo que debo irme, me siento cansado –dijo el joven levantandose de su asiento.
-Oh lo entiendo perfectamente –dijo Gray levantandose de su asiento –fue un placer su visita de verdad, lastima que sea la ultima.
-Disculpe? –preguntó este confundido.
Gray sonrió y rapidamente metió la mano a su saco para sacar un mazo con el cual le dio un fuerte golpe a la cabeza.
Abrió los ojos lentamente; la cabeza le dolia de una manera terrible y sus manos y pies estaban amordazados.
-¡Suelteme Gray, ahora mismo! No sabe con lo que se ha metido –gritó el joven a todo pulmón.
-No se preocupe Detective, no le hare daño, bueno no mucho… -lanzó una risa macabra y acercó un bisturí a su cuello.
Un grito ahogado no pudo evitar salir de sus labios. Comenzó a tratar de desatarse pero era casi imposible. Cerró los ojos. Conocia muy bien el modus operandi de Gray y sabia que algo peor que la muerte le esperaba.
-¡Matame de una vez! –gritó.
-Pero, ¿Por qué adelantarse a la diversión? –tomó una aguja y la clavo en su nuca. La poca movilidad que tenia habia desaparecido por completo, no podia defenderse.
Comenzó a llorar de una manera desgarradora mientras Gray con su bisturí abria su pecho, luego su estomago y por ultimo su vientre. El mundo comenzó a darle vueltas y comenzo a sentirse debil, muy debil…
-Esto debe ser suficiente –dijo Gray con su caracteristica sonrisa, solo que esta vez parecia una mueca atroz y deforme y era de satisfacción.
La sangre fluia por todas partes, parecia una cascada purpura. Dio un ultimo suspiro y entrego su alma al todopoderoso. Gray continuo con lo suyo, saco pulmones y corazon y los coloco en una pequeña cazuela de plata, para después freirlos y comérselos. La cabeza la guardo en un pequeño gabinete donde habia otras siete mas y lo cerró con llave para después limpiar la escena del crimen. Se cambio de ropa, se colocó un sombero y salió a la calle.
-Buenas noches señor Gray –saludó una voz masculina y coloco una pistola tras su cabeza.
Gray levanto las manos.
-Puedo ayudarlo? –dijo con la voz mas cortes que pudo.
-Claro que puede –dijo el hombre con su voz rugosa –se acabo Gray, hasta aquí ha llegado.
Gay fue llevado hasta la delegación, donde mediante torturas confezó sus crímenes de canibalismo y violación y asesinato de jóvenes vírgenes. En su casa fueron hayados los cuerpos de las victimas, o mas bien lo que quedaba de estas. Gray fue condenado a morir y antes de hacerlo, con voz clara gritó “No me arrepiento de nada de lo que hize, pues disfrute cada momento”
Aquí terminan los ultimos momentos y crímenes de Gray narrados por un servidor. Mi nombre es John Maxwell, ex detective en jefe Scotland Yard y fui la ultima victima de Maurice Gray.
No hay comentarios:
Publicar un comentario