Habia sido otra semana larga y pesada. El hecho de que mi madre estuviera internada en el hospital con una enfermedad muy grave (Cáncer en el cerebro) iba más haya de mis expectativas. Debia cuidarla día y noche, estar con ella, cambiarla, etc. A mis 23 años de edad me sentia consumida, más sin embargo mi Madre era mi vida ahora. Habia sido una madre amorosa, atenta y cuando mi padre se fue y nos dejo, se ocupo de mi hasta el cansancio, más bien, hasta que esa maldita enfermedad llegó.
Llegué al hospital una mañana despues de haberme dado un baño en casa. Saludé como de costumbre a las enfermeras y me dirigí hasta la habitación de mi madre. La encontre dormida. Aunque eso no era nada extraño; gracias a su enfermedad apenas podia hacer función de sus extremidades y ya no podia abrir los ojos ni hablar, era una pena enorme para mi el no poder comunicarme con ella.
-Buenos días mamá -saludé besando su frente como de costumbre.
Acomodé sus cobijas, su almohada y me senté junto a ella. Tomé un libro que habia traido de casa "El Curioso Caso Del Doctor Jekyll Y Mr. Hyde" y comenzé a leerlo en voz alta. Ya llevaba varios capitulos, cuando el sonido de mi celular interrumpió mi lectura. Dejé el libro en la silla y salí de la habitación por unos minutos. Bajé a la cafeteria por algo de comer y volvi a subir. Cuando entré a la habitación casi me caigo de la impresión. Me madre yacia en su cama sentada, con los ojos abiertos y regalandome una sonrisa. Se veia inclusive más joven, como si esa enfermedad jamás hubiera estado ahi.
-¿Ma-mamá? -dije temblorosa acercandome a ella.
Ella asintió con la cabeza y me señalo con su mano la cama para sentarme a su lado.
-¿Te sientes mejor? -dije tomando su mano entre las mias.
De nuevo asintió con la cabeza. Me miró unos segundos y despues volteó su cabeza hacia la ventana.
-Quiero irme a casa -dijo con su voz clara.
-¿Estas segura? -le dije.
-Claro que si, pero antes, debes saber que fuiste lo mejor que me pudo haber pasado.
-Vamos mamá, esta todo bien -dije dandole un abrazo -ire a hablar con el doctor y le diré que venga a revisarte.
Salí rapidamente de la habitación. Sentí que el corazón se me iba a salir del pecho. Acababa de ocurrir un milagro y todos deberian saberlo.
-Doctor, doctor -dije tomando del brazo a un hombre alto, cabello oscuro y de un rostro amable, el cual denotaba seriedad.
-Oh Samantha, yo... -dió un enorme suspiró -lamento mucho lo que sucedio, en verdad, pero recuerda que tu madre ya esta en un lugar mejor...
-¿Pero de que habla? Acabo de...
Y Ahi fue cuando me di cuenta, el hecho de que mi madre haya pedido irse a casa, el hecho de que estuviera despierta, ese frio extraño en la habitación... Ella estaba muerta. Entonces recordé lo que habia leido en un libro hace tiempo "Rezale a las benditas animas del purgatorio y ellas sin duda te regresaran un favor" Desde pequeña, mi madre y yo les rezabamos, entonces comprendí que ese habia sido el favor concedido; ver a mi madre una vez más.
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