Algo largo x333
Caminaba sin saber hacia dónde me dirigía, me detuve, observé y reflexioné, ¿iba por el camino correcto?, ¿Estaba bien que me sintiera así?, ¿Es normal que deba de soportar tanto?, ¿Acaso, no podía cambiar las cosas?, y fue entonces cuando me pareció ver algo más adelante, ¿Qué era aquello que no podía distinguir?, y, aunque estaba cansada del camino en el que iba, debía seguir en el para llegar a aquello, que aunque no sabía lo que era, sabía que lo necesitaba. Me hice a la idea de que debía aguantar un poco más, total, ¿Qué serían un poco más, comparado con lo que ya había soportado? Así que seguí caminando, intentando disimular mi cansancio y enfado que se acumuló, no es fácil ¿saben? Ver tantas cosas negativas, y muy pocas positivas, claro, que esas positivas, se agradecen, porque gracias a ellas no te derrumbas, gracias a ellas, continúas de pie, luchando, sufriendo, llorando, pero, aun de pie…Pasó el tiempo, algunos problemas se fueron, sin embargo, llegaron nuevos, cada vez confié en menos personas, cada vez, menos personas confiaban en mí, y una más, me seguía confundiendo, justo como siempre lo ha hecho. Faltaba poco, ¿Era una puerta? Eso parecía, apresuré el paso. Si era una puerta, ¿Qué había del otro lado? La idea de que mi vida cambiara, me pareció fascinante. Llegué. La puerta estaba entreabierta. Nerviosa e intrigada, eché un vistazo a lo que había del otro lado. Gran sorpresa me llevé, pues, aunque me imaginé cosas que yo consideraba de lo más extraño, jamás hubiera esperado algo así de bello, que a la vez daba miedo, pero, te incitaba a entrar. Era fascinante, pero, me desconcertaba. Temía entrar, pero, ¿que sería peor?, ¿seguir con mi vida tal y como estaba?, ¿O darle un gran cambio? Elegí el cambio, total, si no me gustaba, podía regresar ¿no?. Entré, di pocos pasos, y la puerta por la que había entrado hace pocos segundos, desapareció, no había vuelta atrás, me asusté, pero, quizá, fuera lo mejor. Observé el nuevo lugar al que me había atrevido a entrar, hasta entonces no había notado que me estaba congelando, todo mi alrededor era de hielo. Miraba hacia arriba, hielo, ¿el cielo? No había Cielo, había hielo. Miraba a izquierda y derecha, ¿paredes, muros, árboles, tiendas? No, había nada de eso, había hielo. Miré hacia el abajo, ¿azuelejos, tierra, césped? No había eso, había hielo. Por todas partes hielo, hielo, hielo, y más hielo, pero, era hermoso, pues, no era hielo común, era un hielo hermoso, que reflejaba colores hermosos, y otros no tanto, era hielo, de colores hermosos. Si todo era hermoso ¿porqué me daba miedo? Fácil, no todo era hermoso, había partes, oscuras y grisáceas, parecían ocultar cosas, me obligué a pensar que jamás me acercaría a ellas, pero, en el fondo, sabía que algún día lo haría, esperaba estar preparada para ello.
Comencé a explorar, ¿que había detrás de esos bellos colores?, de pronto, otra pregunta atravesó m mente ¿estarían siempre ahí? Esperaba que si. Traté de acercarme al hielo rojo, por una razón que no comprendía, no pude, más bien, alguien o algo, no me lo permitió, y en lugar del hielo rojo, tenía frente a mi, el hielo blanco común, y enseguida, no se encontraba el verde, como antes, sino el lavanda, ¿a qué se debía esto? Quería averiguarlo. Me acerqué un poco más al hielo blanco, me comencé a sentir extraña, retrocedí, me sorprendí, pensé que ese alguien o algo, que no conocía, no me lo permitiría, quise acercarme al lavanda, y aparecía junto al blanco, pero, esta vez, el lavanda, seguía al lado del blanco, ¿lo que significaba que ya todos los colores estaban en un orden?, pero, ¿para qué un orden?, ¿qué intentaban lograr?, tantas preguntas en tan poco tiempo, y ni una respuesta. Las necesitaba ya. Me acerqué al blanco, tanto que quedé a pocos centímetros de él, era extraño, el frío desapareció, no tenía sentido. De pronto, lazos blancos comenzaron a aparecer, acompañados de humo, ¿humo?, si, humo, y del hielo, pocas cosas me sorprenderían después. El humo me cubrió de pies a cabeza y los lazos, me aferraron a mí y al hielo, como cadenas. Sentí que mi mente se deshacía de todo lo malo, mi mente, se estaba purificando. Después de unos minutos, el humo y los lazos desaparecieron, el hielo blanco fue cubierto de brillos blancos y yo me encontraba frente al hielo color lavanda, esta vez no me acerqué, y traté de entender todo, dado lo que había visto.
Mi conclusión fue que cada uno de esos colores, significaban un cambio en mí, incluso, el gris y el negro, y sin pensarlo más, me acerqué al lavanda. Comenzó a aparecer el humo color lavanda, pero, esta vez, no hubo lazos, sino dos pequeñas bolsas que cayeron sobre mis manos, y aunque eran pequeñas, su peso era demasiado, me costó trabajo mantener cada una sobre una mano, el cambio esta vez fue, el equilibrio, sentí lo negativo y lo positivo equilibrado. El humo y las bolsas desaparecieron, el hielo se vio cubierto de brillos color lavanda, estaba ansiosa por el siguiente cambio. Esta vez fue el hielo de color púrpura, me acerqué, y de nuevo me cubrió el humo, esta vez púrpura, y pequeñas gotas de lluvia púrpura, comenzaron a caer, lentamente, sentí serenidad, y todos los nervios que había acumulada a lo largo de mi vida, se esfumaron, al igual que las gotas y el humo; serenidad y sin nervios, el hielo se llenó de brillos púrpuras, amaba ese lugar. Llegó el turno del color amarillo, me acerqué, comenzó a salir el humo amarillo, y pequeñas estrellas amarillas, éstas se quedaron suspendidas en el aire, mezclándose con el humo, y de pronto, tenía en mente, soluciones para mis problemas, e ideas de cómo evitar nuevas, esta vez me dieron inteligencia e innovación. Desaparecieron las estrellas y el humo, el hielo se llenó de brillos color amarillo y me encontraba frente al hielo color verde, me acerqué, apareció el humo y mis brazos se llenaron de cicatrices verdes, me dolían y quería encontrar una forma de que se fueran, pero, estás cicatrices, no eran mías, no las sentía mías, eran de diferentes personas. Las comencé a observar más, y al cabo de unos segundos, comprendí, era comprensión a los problemas de los demás, en ese instante las cicatrices, el humo y el hielo verde desaparecieron, el hielo se cubrió de brillos verdes y me hallaba situada frente al hielo azul. Como con todos los anteriores colores, me acerqué, de nuevo me vi cubierta de humo, esta vez color azul, y un rayo de luz azul apareció frente a mi cara, y se dejó caer en mis manos, era más pesado que las bolsas, y por poco lo dejo caer, pero, abajo, había un hoyo negro, si lo saltaba caería dentro, y sin entender cómo, sabía que no debía dejarlo caer, tenía bajo mi responsabilidad el rayo de luz azul, eso era, responsabilidad, ese era el cambio. Desaparecieron el humo azul, el rayo de luz azul y el hoyo negro; el hielo se llenó de brillos azules. Y esta vez, estaba frente al hielo color añil, me acerqué, de nuevo el humo me envolvió, y apareció un espejo, donde me veía, y atrás de mí, estaba el mundo, con su suciedad, su pobreza, el espejo, reflejaba la verdad, y el cambio en mí, sería que ya no habría más mentiras de mi parte, siempre diría la verdad; el humo y el espejo desaparecieron, y el hielo se cubrió de brillos color añil, de pronto me vi situada frente al hielo color rojo, me acerqué, y el humo color rojo me envolvió, y aparecieron llamas de fuego, que se metían en mi cuerpo, sin embargo, no quemaban, sino que, me hacían sentir fuerte, algo que mucha falta me hacía. Desapareció el humo, y el hielo se vio cubierto de brillo rojo, y yo estaba frente al hielo negro, me acerqué, comenzó a cubrirme el humo negro, y mi ropa se cambió por otra color negro, el cambio que esta vez sentí, fue elegancia y poder, desapareció el humo, y el hielo, se cubrió de brillos negros. Finalmente estuve frente al hielo color gris, me acerqué, de nuevo me vi envuelta en humo, esta vez color gris, y un cinturón apareció en mi ropa, y una esfera de luz gris, atravesó mi cuerpo, sentí una gran estabilidad, y una seguridad de que tendría éxito muy pronto. Desapareció el humo, y el hielo se llenó de brillos grises, de pronto, todo desapareció, y comenzó a hacer un frío horrible. El lugar se vio lleno de lazos blancos, bolsas color lavanda, lluvia color púrpura, estrellas amarillas, cicatrices verdes, rayos de luces azules, espejos, llamas de fuego y esferas de luces grises, comenzaron a dar vueltas, después se fuer formando un tornado, y yo seguí parada, estupefacta de lo que sucedía, de pronto, a como desaparecía el tornado, aparecía una puerta, esta era bastante grande, y yo me congelaba demasiado.
Estaba ansiosa por enfrentarme al mundo real, demostrar lo fuerte e inteligente que ahora era y ayudar a quien lo necesitase. Caminé lento hacia la nueva puerta, segura de que me llevaría de vuelta al mundo real, pero, esta vez, no sería débil, no conseguirían lastimarme tan fácil, ni yo causaría más daño, esta vez, haría las cosas bien. Y así, después de realizar en mí, los cambios necesarios, abrí la puerta, para así cerrar un capítulo de mi vida, y comenzar a escribir el siguiente…